La princesa Morayma

El poeta musulmán asegura que Morayma tenía ojos grandes y expresivos en un rostro admirable y, conjetura, a través de las tupidas ropas adivinábanse unos hombros, unos brazos, unas caderas y un talle de clásicos y opulentos contornos. Los historiadores, más adelante, se refieren a ella como la tierna Morayma y como la sufrida esposa del Rey Chico.